Mejor quedarse en casa (El Tiempo, 21 de febrero de 2008)
¿Quién lo escribió? Me niego a creer que haya sido Fidel Cano. ¿Qué pensará de semejante página Julio Mario Santo Domingo? [Eso es lo más importante. Qué pensará Julio Mario? La consciencia, la verdad, la moral, la crítica, el análisis, todo eso es secundario. Lo importante es lo que va a pensar el patrón. Quién es tu patrón Plinio El Viejo Malaleche? A quién le rindes cuentas? Quién te dá secretas congratulaciones por tus venenosas páginas?] En ese editorial que le endosa al Ejército colombiano los crímenes de los paramilitares [el Estado colombiano ha sido condenado varias veces, viejo mala leche, por atentados contra civiles en complicidad con "los muchachos"; y aparte de las condenas, todo el mundo sabe que en el monte entre ellos se llaman "primos" (tú no lo sabes, viejo mala leche, porque no conoces a nadie que haya prestado servicio, pero preguntale a alguno de tus amigos generales)] veo la mano de un mamerto crudo, de esos que reciben secretas congratulaciones de ‘Alfonso Cano’ y ‘Raúl Reyes’.
Desde luego, el disfraz que tiene la marcha luce bonitas lentejuelas. Se trata, dicen sus promotores, de condenar los crímenes atroces (y lo son, no hay duda) de los paramilitares y rendir un homenaje a sus víctimas. Pero detrás de estas sedas hay una realidad menos noble. [Que desgraciado! Cuanta mala leche!] En primer lugar, se quiere cubrir con el humo de otra marcha la clamorosa protesta mundial contra las Farc del 4 de febrero desviando en dirección opuesta la atención mundial [Y eso no se puede permitir: no debe hablarse, que nadie sepa que la burguesía narcotraficante paramilitar que ya confesó 20.000 muertos se tomó al país y es dueña de la consciencia hasta de viejitos mala leche representantes de la vieja oligarquía desplazada]. Y en segundo término, se busca involucrar al Gobierno y al Estado colombiano en los crímenes de los paramilitares para restarle apoyo a su lucha contra el terrorismo [en nombre de la cual todo es posible, sin límites legales ni morales, está permitida la mentira, la masacre, la tortura y por supuesto la alianza con fuerzas irregulares].
No es casual que Noam Chomsky, el filósofo y lingüista amigo de Castro, de Chávez, apólogo de Hezbolá y movimientos afines, le dé su apoyo a esta marcha presentándola, según sus palabras, como “una protesta pacífica contra el terror militar y paramilitar de Colombia”.
Nada tiene que ver ella con la del 4 de febrero. Sus promotores no son los jóvenes espontáneos que por Internet movilizaron a la sociedad civil [ja ja ja ja ja ja ja], sino organizaciones como las Víctimas de Crímenes de Estado, cuya propia denominación encubre una mentira [mentirosa tu lengua y tu pluma, Plinio El Viejo Mala Leche, que es capaz de negar los crimenes del Estado colombiano, varias veces condenado internacionalmente, mentirosa tu alma, viejo vil e indecente, que de un plumazo anulas a las victimas del Estado, el dolor de sus familias y el dolor de los que aun conservamos un vislumbre del sentido de la dignidad humana]. Pues no son crímenes de Estado los de las autodefensas ni lo fueron los que diezmaron a la Unión Patriótica [las "autodefensas" fueron creadas y financiadas y son mantenidas por las mismas familias y clases sociales que detentan las instituciones estatales: el 30% que decía Castaño (que debe ser mucho más), algunos ya en la carcel, y eso sin contar el poder ejecutivo. A la UP comenzó a matarla el primo de José Obdulio, pero el trabajo lo continuaron y lo continúan "los muchachos", que además del negocio del comercio de cocaina, asumieron el proyecto antisubversivo]. Éstos corrieron ante todo por cuenta de Pablo Escobar y sus sicarios como sangrienta represalia contra las Farc, atentando contra quienes el capo de Medellín consideraba sus soportes políticos, cuando se rompió la alianza que de tiempo atrás la guerrilla y él habían puesto en marcha en torno al negocio de la droga. Esa es la verdad y la inculpación al Estado, una maniobra de colectivos de abogados y ONG colombianas y extranjeras especializadas en esta forma de guerra jurídica al servicio de las Farc. [Que mala leche y qué falta de respeto acusar a la Asociación de Víctimas de Crímenes del Estado de estar al servicio de las Farc, qué metodo ruin, qué estilo totalitario!]
Finalmente, la inmensa protesta del 4 de febrero tuvo como detonador emocional los desgarradores testimonios de los secuestrados y se dirigió contra una organización terrorista bárbara y vigente que todavía mantiene en las selvas, en condiciones inhumanas, a 700 rehenes. Tal no es el caso de las Autodefensas, cuyos dirigentes entregaron sus armas, están presos y han confesado sus crímenes. Su antiguo y mortífero poder desapareció. No vale la pena gastar suelas de zapato para expresar rechazo a un mal erradicado. [Muchos elementos totalitaristas: "no hay conflicto", "no hay crimenes de Estado", "no hay victimas", y el nuevo: "no hay paramilitares". Ahora se llaman Aguilas Negras, captadores del ahorro público, y en un par de años cuando estén en la calle, Ministro Mancuso, Asesor 40 y Embajador Macaco]
Si a las razones atrás aducidas se suma la sospecha bien fundada de que amigos de las Farc promueven la marcha del 6 de marzo, la sociedad civil que invadió como nunca calles y plazas de Bogotá, Medellín y Cali, y de 150 ciudades más en el mundo, el 4 de febrero, no va a responder a su llamado. [Qué doble moral viejo mala leche. La Asociación de Víctimas de Crímenes del Estado ha rechazado claramente el apoyo y la participación de grupos armados en la manifestación civil del 6. Pero la otra marcha, la convocada por Mancuso, esa sí es es un clamor emocionante y desgarrado que debe ser atendido sin demora!]
Todo lleva a pensar que el 6 de marzo desfilarán, entonces, los mamertos de siempre, los sindicalistas que obedecen a sus consignas, los más recalcitrantes opositores del Gobierno, uno que otro idiota útil, uno que otro despistado y, de pronto, un Polo Democrático que últimamente ha perdido su brújula y no sabe cómo ocultar discrepancias domésticas, aparte de la influencia que sobre sus dirigentes pueda ejercer nuestro vecino, el peligroso líder de la boina roja que gobierna en Venezuela. Los demás -es decir, la inmensa mayoría de los colombianos- nos quedaremos en casa.
[La inmensa mayoría de los colombianos está programada para creerse tus sofismas totalitarios, que a punta de repetición se van volviendo "la verdad". El peligroso no es Chavez, el peligroso es Mr. Danger y su nación devastadora: el desesperado Imperio Decadente. Peligroso es el capitalismo, sistema fracasado, que amenaza con borrar la vida del planeta. Y peligroso eres tú, viejo mala leche, que con tu veneno contribuyes a que las cosas sean como son.]
Mayu Pankara