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Pecados y pescado

Reproducimos la columna de hoy de Molano. Muy buena por cierto. Y por cierto pueden compararla con el pinche editorial de El Tiempo sobre lo mismo.

La cosa no fue de un día para otro. Debieron pasar días y años. Muchos años. Primero fue por los ríos, por algunos ríos, los grandes, los navegables: pasaban barcas con gente armada y ambiciosa buscando oro.

Después fue por los caminos, los antiguos, los trazados por la fatiga y el sudor: pasaban hombres a caballo, armados, buscando el oro. De los ríos y de los caminos nacían trochas y trochas hacia las selvas buscando la quina, el caucho, la ipecacuana y, siempre, el oro. Los caminos se volvieron reales: se sacaban el tabaco, el café, el añil y se embarcaban por ríos que desembocaban en otros ríos y todos en el mar. A orillas de los caminos se abrían fincas y con las fincas se hacían haciendas.

Aun así, nada había pasado. Ni las pavas ni las dantas ni los venados huían de los caminos. Los ríos estaban llenos de bagres, nicuros, sabaletas. Se construyeron carreteras, ferrocarriles y aeropuertos; los pueblos crecían, algunos se volvieron ciudades. Pero aun así, nada había pasado. La gente comía pescado fresco, salpreso o seco. Mucha gente vivía del pescado porque los ríos y el mar lo regalaban a manos llenas. Alguna gente comía carne de monte, de res, de cerdo. Otra, algo exclusiva, atún y sardinas. Con los días, las ganaderías con ganado y sin ganado crecían al ritmo de caminos y carreteras; los ríos se fueron olvidando y ya no corrían limpios: los pueblos y las ciudades construyeron alcantarillas para botar en ellos sus aguas sucias.

En el río Bogotá no se volvieron a pescar capitanes ni a coger cangrejos. Pero aun así, nada había pasado. Los pescadores se acostumbraron a pescar poco y sucio; los pueblos ribereños, a comer mierda. Como tenía que comer la mucha, la mucha gente que sacaban a brincos del campo para fundar hatos y haciendas. Los pastos reemplazaban las selvas; se tumbaban los frailejonales para sembrar unas papas grandes y meter unas vacas pequeñas y peludas; las aguas corrían pesadas y barrosas. Las ciudades añadían a sus aguas negras desechos químicos y venenos verdes. En los ríos los trasmallos, la dinamita y el barbasco hacían su agosto. Donde hubo selvas, ahora había rastrojos que nunca alcanzaban a madurar; el agua se retiraba.

La lluvia comenzó a escasear, las nubes pasaban como caravanas. En Honda, la subienda mermaba; en Cartagena y en Buenaventura, los barcos con enormes redes de arrastre apenas si fondeaban antes de llevar toneladas de camarones a Nueva Orleans y a Tokio y dejar los arrecifes destrozados y los manglares exangües. Las ciénagas del San Jorge, del Sinú, del Magdalena, se convirtieron en haciendas a plomo limpio; los playones de la laguna de Sonso en el Cauca se llenaron de caña de azúcar, la laguna de Fúquene, de kikuyo; los playones de Tota y La Cocha, de cebolla; la trucha se ahogaba en fungicidas. De los grandes ríos del sur, del Caquetá y del Putumayo, los gigantescos valentones, más grandes que sus pescadores, salían en avión llevando en sus barrigas toneladas de coca. La carne se botaba para salvar la cocaína.

Al tiempo, por otros ríos y por los mismos, bajaban cadáveres de hombres y mujeres y niños como islas flotantes engordando chulos; bajo sus aguas corrían otros tantos muertos desmembrados y desleídos para blanquear los contados sumarios que los jueces abrían. La gente dejó de comer el poco pescado que ya daban los ríos. Las subiendas Magdalena arriba, Sinú arriba, Patía arriba se volvieron tan raras como el arco iris en los páramos agostados y desecados por paraganaderos. El agua dejó de correr mientras la gente corría.

El pescado que fue durante cientos de años —digamos trescientos—, la alimentación gratuita de un pueblo despojado de sus tierras, islas y playones, que criaba un mercado barato y que marcaba el regreso de las lluvias y el fin de los veranos, ese pescado, dicen los diarios de Semana Santa, hoy se importa de Vietnam y de Chile, de Canadá y de Noruega y dentro de muy poco tiempo sólo se conocerá en restaurantes y hoteles de cinco estrellas. Así, en el futuro el pescado se verá sólo en las casullas de los curas como testimonio de un cristianismo desaparecido, si para entonces la iglesia no las ha terminado de vender. Y todo, todo pasó sin darnos cuenta.

Alfredo Molano Bravo

Los ecuatorianos de bien

Registro las opiniones de los ecuatorianos en los foros del diario El Comercio a propósito de la crisis con Colombia y las relaciones binacinonales. Muy diferentes a los colombianos, ciertamente. Ven el conflicto colombiano como algo ajeno que les quita la paciencia y no los deja vivir tranquilos. Aun se conmueven con la muerte y les duele cada vez que la delincuencia común colombiana mata un ciudadano en la calle, cada vez que el ejército colombiano se mete y mata a sus ciudadanos (como al farmacéutico Manuel Jiménez, torturado y asesinado por el ejército en la frontera acusado de ser guerrillero), cada vez que Uribe ordena bombardear su territorio y también cada vez que Uribe acusa al Ecuador de ser aliado de las Farc porque allá tampoco quieren a las Farc. Lamentable. Somos parias. Venezuela y Ecuador están construyendo el socialismo por la vía democrática. La vieja oligarquía colombiana y la nueva burguesía narcotraficante paramilitar, a punta de pistola, propaganda y motosierra, le cerraron el paso a esa posibilidad en Colombia. El resultado son las Farc y su radicalismo, el uribismo paramilitar y su intransigencia carnicera, y en fin, esta guerra que parece no tenerlo y la forma de ser tan peculiar de los que llamamos “colombianos de bien”.

Mayu Pankara

edujim40
Colombia y Ecuador tienen mucho en común y muchos motivos para compartir el futuro que desbordan las politicas estatales de lado y lado. En la práctica, fue casi imperceptible el efecto del conflicto en el sentimiento de lado y lado porque en las dos partes hay mas fraternidad que odio. Tanto las FARC como Uribe, Correa y sus grupos son pasajeros, Colombia y Ecuador seguiran siendo hermanas despues de sus dias porque nacieron hermanas y han vivido en paz. Nunca pudiera haber xenofobia!

Nautico
Totalmente de acuerdo con el editorial de El Comercio acerca de la importancia diplomática que Ecuador debe tener con los vecinos como Colombia y Perú. Estas dos embajadas son muy importantes y claves en nuestro desenvolvimiento de todo orden como resultado se necesita el envio de personal especializado y con experiencia internacional suficiente para lograr objetivos positivos para nuestro pais basados en la inteligencia,la justicia,la honradez y la verdad.

Hatun Cañar
Mientras este presidente de Colombia, el culebrero FhUribe el mentiroso y su gobierno paramilitar de las motosierras le veo muy distante la reanudación de relaciones diplomáticas con Ecuador. Los colombianos tienen que admitir que son un dolor de cabeza que solo causan problemas con campañas vil y sucias por la prensa colombiana,Narco trafico,desplazados, brutal violacion de nuestro territorio matan anuestros hermanos Ecuatorianos en la frontera,delincuencia y violencia,son muy mal agradecidos.

Hatun Cañar
Colombia ha sido escenario, historicamente, de una continuada brutal violencia y es visto ante el mundo entero como un país que irrespeta la vida. EE.UU no negocia,va por la politica de dividir a los países para imponer sus reglas,son un Imperio y como tales son vistos con resentimiento y desconfianza.La maquinaria de publicidad de la prensa colombiana y USA fue brutal,vil y sucia contra Ecuador y la verguenza nacional el UNIVERSO siempre mostrando bajesa profecional de servilismo economico politico

nicklaus
Bien como un resumen tibio y superficial de los hechos, con la excepción de lo relacionado con los campamentos de las Farc y la relación de nuestro gobierno con ellas. Por acción proactiva o por desinterés culposo, la presencia de campamentos estables (o debo decir instalaciones) de las farc en territorio nacional es inaceptable. mas grave por supuesto en el caso de una simpatía colaborante, pero, no es evidente de los antecedentes de varios de nuestros altos mandatarios? preguntemosle a juan.

JosMa
Don Miguel muy certero su artículo, me quedan más inquietudes, las Farc siempre han tenido campamentos en Ecuador desde hace fu, EE.UU. siempre lo ha sabido antes se hicieron de la vista gorda porque esos gobiernos eran de derecha, los guerrilleros nunca pasan en un sólo mismo lugar,por que lo atacaron en ecuador y no en colombia?coincidencia que ahora con la ayuda del computador se detecto esos dólares en costa rica?el senado de EEUU no quiere aprobar el TLC por sospechas de corrupción?que habrá?

edujim40
Es como para no creer que elementos de un gobierno democráticamente elegido tengan contactos con un grupo que reniega del sistema, pero a declaración de parte relevo de prueba. Tal vez fue una treta del gobierno colombiano lo de las computadoras, pero fué lo que presiono al ministro de seguridad interna y externa a declarar que si habia tenido contacto con las FARC, en una suerte de salida rápida de su aventura. Ademas, la afinidad ideologica entre el ministro y las FARC son bien conocidas.

“Matar comunistas no es pecado”: Alfonso Llano

Comentamos a continuación una muestra de catolicismo puro y duro, celebración del miedo, la tortura y la muerte, aliado del poder y la opresión: la columna de hoy del padre Llano.

‘Intelligenti, pauca’
Alfonso Llano Escobar, S. J.

Lunes 17 de marzo de 2008

“Intelligenti, pauca”, adagio latino que suele traducirse por “A buen entendedor, pocas palabras”. Fui explícito en mi artículo de marras que, ante la muerte de ‘Raúl Reyes’, experimentaba un doble sentimiento: como cristiano, sentía profundo dolor [mentira], pero, como todo colombiano bien nacido [elitismo], no podía menos de complacerme [a los cristianos la muerte y la tortura les causa placer, su símbolo es la Cruz] con la justicia que se había practicado [Justicia padre Llano? Justicia? Los pueblos haremos justicia padre Llano, y vamos a ir atrás de ti y de todos los opresores del pueblo y de la Madre Tierra, pero no para matarlos a hierro, sino para enseñarles a construir una sociedad-naturaleza justa]. De sobra que unos cuantos desteñidos habrían corregido al Maestro cuando comentó, a propósito del suicidio de Judas: “Más le valiera no haber nacido”. ¡Qué falta de consideración con el pobre Judas! Por qué ese prurito de exagerar un lapsus linguae involuntario para hacerle decir a uno más de lo que quiso decir, y no prestar atención al dolor que expresé por la muerte de ‘Reyes’.

Pero no. Tenían que saltar al ruedo algunos defensores del asesino [defensores de la vida padre Llano, opositores de la Iglesia y su pobre filosofía de miedo, tortura y muerte] para rasgarse las vestiduras clamando por que el padre Llano se alegraba (“¿al máximo?”, mayúsculo error de lectura) con la muerte de un cristiano. Y nada les dice que sentí profundo dolor [mentira]. Tienen que hacerme decir lo que no quise decir, para justificar su farisaico reclamo. Como si no se hubieran alegrado, también ellos [confesaste padre: "también" te alegraste!], con la noticia de la muerte de un enemigo de la Patria [la Patria padre, precisamente, ese invento de unos pocos para dominar a los demás, es invento de unos pocos para justificar la muerte y la opresión. Afortunadamente, la Madre Tierra, la Diosa y los pobres no tienen patria]. Seamos sinceros o, de lo contrario, no vamos a ninguna parte. Aquí lo que nos falta es sinceridad y no andar con tantas aguas tibias que no van a la mar [Seamos sinceros: guerra de exterminio contra la subversión y todo lo que se le parezca, cierto padre?]. Al pan, pan, y al asesino el castigo [No era Dios el único con derecho a castigar?]. De la impunidad no se sigue la paz sino el incremento del crimen [Tienes toda la razón padre: los inmensos crímenes de la Iglesia siguen impunes, pero llegará la hora de los pueblos padre, y se los vamos a cobrar]. Alguien tiene que morir si queremos la paz [Eso es padre: el exterminio, la anulación del otro como salida al conflicto. Muy cristiano!]. Ya con motivo de la condena de Jesús, sentenció Caifás: “Conviene que uno muera por todo el pueblo y no que toda la nación sea destruida”. Juan 11,50. [Argumentas citando a Caifás padre? Caifás también es palabra de Dios?]

Ya san Ignacio de Loyola, mi santo fundador [una joyita], dio un consejo muy sabio: cuando hay duda sobre la frase de un amigo, hay que hacer todo lo posible por salvar el sentido correcto que quiso decir y no agravar su sentido para echar a perder a ambos: la frase y el amigo. Pero no, quién dijo miedo. Aquí tienen que callarse el sentido profundo de mi frase, sentir dolor [mentira] por la muerte del asesino y meter el dedo en la llaga de la frase imprecisa (el lapsus linguae) ["se me chispotió"], alegrarme de que se haya hecho justicia, para decir que me alegro al máximo de ver correr sangre asesina. No estoy exacerbando los ánimos; todo lo contrario. Quien me ha leído durante cuarenta años sabe que no busco otra cosa que creer en Jesucristo y tratar de servirle amando a todos, aun a mis enemigos. Hay que buscar la paz por todos los medios lícitos. Vivo invitando a la paz y al diálogo, pero cuando el enemigo rechaza tercamente el diálogo y se empecina en matar y destruir [los capitalistas rechazan tercamente el diálogo y se empecinan en matar y destruir], el gobernante (con un 84 por ciento de favoritismo) tiene que recurrir a las armas para eliminar a quien se empecina en acabar impávidamente con el país [Quedó muy claro padre: la popularidad del gobierno narco-para-cachorro-del-imperio-decadente legitima todo, sin límites legales ni morales: Adelante con la motosierra Presidente!]. O, si no, ¿qué está diciendo este respaldo del 84 por ciento sino que ante un ataque aleve y mortal hay que recurrir a la legítima defensa? [Yo pensaba que había que poner la otra mejilla.]

Quede pues claro: no quiero la guerra. Pero si el enemigo recurre a las armas, se puede predecir que caerá bajo el peso de las armas. Fue el Maestro quien le recordó a Pedro, que sacaba el arma para defenderlo: “El que a hierro mata, a hierro muere” [Pongan atención capitalistas, padres y todo tipo de opresores del pueblo y destructores de la Madre Tierra: "El que a hierro mata, a hierro muere"].

Que conste: no quiero la guerra, no me alegro con la muerte de ‘Reyes’ [mentira]. Siento profundo dolor por él y por todos los que caen de ambos lados. Pero soy franco y sincero: no puedo menos de alegrarme por la Patria, que no es una idea bonita [es una idea horrible, filosoficamente vacía, legitimadora de la injusticia, el terror y la muerte], sino que somos todos los colombianos, de carne y hueso, sobre los que cae la espada de Damocles.

Y que no salten al ruedo más defensores de ‘Reyes’. ¡Da lástima oírlos llorar por un asesino que cayó justamente herido de muerte por la justicia y ver que no derraman una lágrima por el millar de inocentes víctimas que ultimó alevemente y otros tantos que se aprestaba a eliminar! [Qué más se puede agregar? El padre ya lo dijo todo.]

Alfonso Llano Escobar, S. J.

Mayu Pankara

La columna de hoy de Molano

Parentesco epistemológico

Por: Alfredo Molano Bravo
Mirando desde lejos lo que pasa y no termina de pasar, me pasó por la cabeza un viejo concepto que utilizaba Estanislao Zuleta, tomado del viejo Althuser: el parentesco epistemológico.

No era fácil de entender y menos de utilizar con propiedad, pero significa algo como la existencia de un aire de familia entre escuelas filosóficas o políticas. Así, hay un parentesco epistemológico entre Schopenhauer y Nietzsche, o entre Bolívar y Sanmartín. Aterrizando en lo nuestro, si se mira bien, uno podría toparse con un aire de familia –o parentesco epistemológico– entre la tesis que invocó el gobierno de Uribe y de su ministro de guerra para meterle la mano al Ecuador con la justificación que agitan Mancuso y Jorge 40 para jugar fútbol con las cabezas de quienes han sido clasificados por ellos como sus enemigos. Al dar el positivo de la operación Fénix, Juan Manuel Santos apeló a la doctrina de la legítima defensa arguyendo que Raúl Reyes había comenzado primero, disparándole desde una distancia de dos kilómetros y medio –y en piyama– a través de la frontera.

Por lo menos eso fue lo que entendió Correa cuando ocho horas después Uribe lo llamó por teléfono para comentarle lo sucedido con ese estilo socarrón de mosca muerta que usa cuando le conviene. No le dijo, por supuesto, que la premisa del golpe por mano propia –es decir, sin respetar el derecho internacional– era la de que el Gobierno de Colombia no confiaba en el ecuatoriano. Tampoco –sin duda, lo consultó– confía EE.UU. en un mandatario que, como Correa, se ha negado a ratificar el convenio que  permite a los gringos tener la gran base aérea militar de Manta, en el Pacífico ecuatoriano, y desde donde, según el periodista José Vicente Rangel, ex vicepresidente de Venezuela, se dirigió el operativo. Uribe no habló exactamente de persecución en caliente porque ha protestado –y con razón– cuando la Guardia Nacional de Venezuela se brinca la baliza en el Catatumbo, El Perijá o Arauca.

Los detalles saldrán a cuentagotas, pero se terminará sabiendo que fue un hecho planeado al detalle con premeditación y alevosía, como si el Ejército colombiano hubiera sabido de antemano cuál era el contenido de los computadores de Reyes: un guión igualito al que siguió EE.UU. cuando se alzó con Noriega en Panamá argumentando que era narcotraficante; invadió Afganistán, argumentando que era la cueva de Bi Laden, o le declaró la guerra a Irak, argumentando que tenía armas atómicas, análogas, por lo menos, digo, a las que Pacho Santos dice que las Farc van a fabricar. Quizá se trate de otro aire de familia, pero que lo hay, lo hay.

El mismo –agrego y repito– que exudan las razones que dan Mancuso, Jorge 40 o Báez cada vez que hablan ante la Fiscalía: nos defendimos por nuestros propios medios –motosierras, desapariciones, descuartizamientos– porque el Estado colombiano dejaba nuestras tierras y nuestros negocios expuestos al boleteo de la guerrilla. Más aún, por ahora, las cosas le han salido como sin duda esperaban, incluida la resolución de la OEA con el sí pero no acostumbrado. La babosería de siempre. No por nada Fidel llamó a este dócil organismo, Ministerio de Colonias yanqui. Los países vecinos están asustados con los rumbos que ha tomado nuestro conflicto doméstico.

Es evidente: se sale de madre. Y no sólo porque las Farc tienen doble residencia, sino porque Colombia no parece tener escrúpulo para impedirlo, y pasarse por la faja la norma que sea para llevar la guerra donde los intereses políticos de Uribe y Bush lo requieran. Siempre y cuando, claro está, lo haga con un Estado pequeño y pobre como Ecuador, o el día de mañana con Nicaragua. Porque otra cosa pasaría si tras el Mono Jojoy entra al Brasil a guindar al este de Tarapacá, donde el general Vázquez Cobo derrotó a un cabo en la guerra con el Perú. Con la resolución de la OEA, la agresión al Ecuador le salió a Uribe barata, como dijo El Tiempo alabándola.

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Formidable la movilización del pasado jueves tanto en Bogotá como en otras ciudades. Una cosa es el país virtual, y otra, el país real. El dolor de las víctimas se derramó por calles, plazas y avenidas: derrotó el miedo y sintió el terror.

Alfredo Molano Bravo

El pecueco editorial de El Tiempo sobre el yagé

El pasquín ese ataca al remedito del Putumayo y hace llamado al oscurantismo

El editorial de El Tiempo del pasado 28 de febrero se intitulaba disque “La “rumba” del yagé”. El esperpento fue muy bien contestado por alias Vivisector, comentarista del foro de ese ilustre pasquín. A continuación el “editorial” y la respuesta de Vivisector:

La ‘rumba’ del yagé

Una mujer murió en Bogotá después de una toma de yagé.

Estaba enferma y, al parecer, asistió con la esperanza de curarse por recomendación de un homeópata. Funesto desenlace, que plantea varias inquietudes.

Las tomas de yagé -una liana alucinógena de amplia tradición como recurso curativo y ceremonial entre grupos indígenas como los ingas, del Putumayo- no son novedad en Colombia. Y no lo son tampoco a nivel urbano. Allen Ginsberg, poeta neoyorquino, se recuerda por su entusiasta travesía en los 60 por el Amazonas en busca del yagé. Hoy, ‘taitas’ y ‘médicos tradicionales’ más o menos auténticos ofrecen tomas por 40.000 pesos u organizan excursiones a las que hay que llevar saco de dormir y consignar 207.000 pesos en una cuenta. Una forma de ‘rumba’ con no pocos adeptos y que puede contener altas dosis de irresponsabilidad al incluir a ‘foráneos’ en ritos ancestrales que involucran sustancias alucinógenas. De quienes asisten a tomas de yagé solo parte lo hace por interés de conocer las dinámicas culturales de los que practican este ritual desde hace siglos.

Habrá que indagar las responsabilidades en la muerte de esta mujer en Bogotá. Las suyas propias, las del médico inga tradicional que le dio el brebaje; las del homeópata que, al parecer, se lo recomendó. En todo caso, es un campanazo de alarma sobre el uso peligroso de medicina alternativa. Y sobre los riesgos que entraña una forma de ‘rumba’ sin ninguna regulación ni vigilancia.

Si bien la Constitución de 1991 permite la existencia de una legalidad paralela para las comunidades indígenas en Colombia, es imperativo regular la forma en la que ciertas manifestaciones culturales -y medicamentos- se filtran al resto de la sociedad. En principio, los derechos que las protegen se limitan a sus comunidades, y fuera de ellas, en ciertos casos, deberían ser objeto de regulaciones legales normales, en especial cuando ponen en riesgo la salud y la vida. Que el yagé sea un alucinógeno fuerte solo hace más aguda esta cuestión.

Cabe criticar también a los curiosos que se embarcan en una ‘rumba’ que desvirtúa los usos milenarios de sustancias como el yagé. A lo cual contribuyen los indígenas que se prestan para su comercialización. De allí que también sea responsabilidad de las autoridades indígenas regular claramente el uso de tales sustancias por fuera de sus comunidades.

Me parece que la noticia de el tiempo toma partido sin la debida contextualización; necesitamos un periodismo con mas conocimiento, contextualización y contrastación de la noticia: 1. no se conoce bien ni el tipo de ceremonia ni el orientador de la misma para que haga las respectivas aclaraciones. 2. no se conoce el historial de la persona que murió ni cómo llegó, en qué condiciones físicas y sicológicas llegó a la ceremonia. 3. qué tipo de yagé se consumió, pues hay más de siete clases, puede ser crudo o cocinado… imagínense la cantidad de combinaciones posibles… evans schults, el máximo etnobotánico del mundo estudió el yagé por más de 5 años y produjo “el bejuco del alma”, publicado por el banco de la república, uniandes y uniantioquia a principios de los 90¿s….

4. el yagé como ninguna medicina o medio terapéutico es algo mágico. … puede ayudar y mucho para desbloquear la mente o el espíritu en la mayoría de las enfermedades que son sicopatológicas, y por lo tanto su curación depende de la estrategia síquica del sanador… 5. el yagé permite establecer un diálogo mental, sin palabras, a partir de una película personal que el participante comienza a ver, a sentir y a oír, en su pantalla mental… la pantalla mental aparece cuando cerrando los ojos, ya no aparece negro sino colores, figuras y secuencias significativas de la realidad del paciente, facilitando la concientización de bloqueos sicológicos causantes de la situación mórbida que está viviendo o ha vivido…

6. sería bueno para hacer un verdadero debate científico sobre el yagé quitar la palabra alucinógeno del discurso… porque finalmente qué es alucinógeno? lo primero es que lo alucinógeno es lo rechazable por esta cultura “realista” que cree que la única realidad es la externa… o sea que para comenzar se le pone un inri moral…. cree que no existen realidades interiores más ricas, multidimensionales, de más alto nivel espiritual, de mayor cobertura que ese hipotético realismo… la nueva denominación científica en etnobotánica para las plantas sagradas es plantas enteogénicas, es decir, plantas que generan a dios…

7. una de las riquezas mayores de colombia es poseer esta planta sagrada tan excepcional en el concierto mundial, y este tipo de comentarios nos alejan de la exploración de sus posibilidades terapéuticas y socioeconómicoculturales. además, los gringos ya la patentaron…, y aquí en medio del fundamentalismo polarizante que ha consolidado el segundo mandato de uribe, que anda cazando brujas para tender cortinas de humo a las tropelías de sus amigos y parientes (ya van más de 50 congresistas amigos de uribe con procesos criminales…) a partir de falsos positivos, una potencialidad importante la podemos volver fácilmente una prohibición. pura moralina con falta de casta!

8. así como uribe, josé obdulio y uribito plantean que en colombia no hay conflicto ni estado de beligerancia, tambien ellos creen que la hoja de coca y el cloridrato de cocaína son la misma cosa, y así por orden de los gringos fumigan con glifosato los sembrios de coca (prohibido en gringolandia…), el alimento más nutritivo de todos… en un contexto colombiano de gran desnutrición masiva…. 9. lo de “rumba” también es bien discutible, por lo menos si esta denominación la comparamos con la usualmente empleada. generalmente hay rumba cuando hay varias personas reunidas que disfrutan un espacio y un tiempo compartido en gran ligazón recíproca, por lo menos entre algunas de ellas, en grupos de baile o de audición musical… y en el yagé cada uno tiende a estar solo consigo mismo en el trance…

10. y pilas con el sancocho mental entre indígenas y el resto de colombianos… creo que todos tenemos derecho a experimentar en forma ilustrada lo que nos han legado nuestros ancestros indígenas… ojo con los legalismos de la legislación especial y la general, -gran cacería de brujas-, son subterfugios para tratar de reprimir opciones de vida para los que no tenemos resguardo!!!

Sólo me gustaría agregar: enfermedad y muerte producen las drogas legales, llamense Trago, Marlboro o Paracol Televisión. Enfermedad y muerte produce la vida moderna, el capitalismo y su comida basura. Enfermedad y muerte produce el hambre al que están condenadas las mayorías del mundo en el orden social capitalista. Enfermedad y muerte produce El Tiempo y su apoyo al gobierno narcoparamilitar.

Mayu Pankara

La mala leche de Plinio Apuleyo Mendoza

Mejor quedarse en casa (El Tiempo, 21 de febrero de 2008)
Que los mamertos la propongan, no me extraña. Están en lo suyo. [Te responde un mamerto, viejo mala leche: La marcha pasada te pareció una apoteosis ciudadana. Esta, sin embargo, te parece despreciable, como te parecen despreciables las victimas que incluso llegas a negar.] Que algunos desde las redacciones de diarios y revistas le hagan un eco favorable, tal es su convicción. ["Hacer eco", cómo se atreven? Si a esas otras victimas deben ser silenciadas, invisibilizadas, negadas, descuartizadas y enterradas en fosas comunes, echadas a los cocodrilos, nadie debe hablar de ellas, "nadie debe hacer eco".] Pero que haya cándidos amigos [?] que se traguen el cuento y den su visto bueno a la marcha convocada para el 6 de marzo es un caso de estrabismo político que requiere timbres de alarma, los mismos que ha desatado el famoso editorial de El Espectador cuando decidió apadrinar dicha convocatoria.

¿Quién lo escribió? Me niego a creer que haya sido Fidel Cano. ¿Qué pensará de semejante página Julio Mario Santo Domingo? [Eso es lo más importante. Qué pensará Julio Mario? La consciencia, la verdad, la moral, la crítica, el análisis, todo eso es secundario. Lo importante es lo que va a pensar el patrón. Quién es tu patrón Plinio El Viejo Malaleche? A quién le rindes cuentas? Quién te dá secretas congratulaciones por tus venenosas páginas?] En ese editorial que le endosa al Ejército colombiano los crímenes de los paramilitares [el Estado colombiano ha sido condenado varias veces, viejo mala leche, por atentados contra civiles en complicidad con "los muchachos"; y aparte de las condenas, todo el mundo sabe que en el monte entre ellos se llaman "primos" (tú no lo sabes, viejo mala leche, porque no conoces a nadie que haya prestado servicio, pero preguntale a alguno de tus amigos generales)] veo la mano de un mamerto crudo, de esos que reciben secretas congratulaciones de ‘Alfonso Cano’ y ‘Raúl Reyes’.

Desde luego, el disfraz que tiene la marcha luce bonitas lentejuelas. Se trata, dicen sus promotores, de condenar los crímenes atroces (y lo son, no hay duda) de los paramilitares y rendir un homenaje a sus víctimas. Pero detrás de estas sedas hay una realidad menos noble. [Que desgraciado! Cuanta mala leche!] En primer lugar, se quiere cubrir con el humo de otra marcha la clamorosa protesta mundial contra las Farc del 4 de febrero desviando en dirección opuesta la atención mundial [Y eso no se puede permitir: no debe hablarse, que nadie sepa que la burguesía narcotraficante paramilitar que ya confesó 20.000 muertos se tomó al país y es dueña de la consciencia hasta de viejitos mala leche representantes de la vieja oligarquía desplazada]. Y en segundo término, se busca involucrar al Gobierno y al Estado colombiano en los crímenes de los paramilitares para restarle apoyo a su lucha contra el terrorismo [en nombre de la cual todo es posible, sin límites legales ni morales, está permitida la mentira, la masacre, la tortura y por supuesto la alianza con fuerzas irregulares].

No es casual que Noam Chomsky, el filósofo y lingüista amigo de Castro, de Chávez, apólogo de Hezbolá y movimientos afines, le dé su apoyo a esta marcha presentándola, según sus palabras, como “una protesta pacífica contra el terror militar y paramilitar de Colombia”.

Nada tiene que ver ella con la del 4 de febrero. Sus promotores no son los jóvenes espontáneos que por Internet movilizaron a la sociedad civil [ja ja ja ja ja ja ja], sino organizaciones como las Víctimas de Crímenes de Estado, cuya propia denominación encubre una mentira [mentirosa tu lengua y tu pluma, Plinio El Viejo Mala Leche, que es capaz de negar los crimenes del Estado colombiano, varias veces condenado internacionalmente, mentirosa tu alma, viejo vil e indecente, que de un plumazo anulas a las victimas del Estado, el dolor de sus familias y el dolor de los que aun conservamos un vislumbre del sentido de la dignidad humana]. Pues no son crímenes de Estado los de las autodefensas ni lo fueron los que diezmaron a la Unión Patriótica [las "autodefensas" fueron creadas y financiadas y son mantenidas por las mismas familias y clases sociales que detentan las instituciones estatales: el 30% que decía Castaño (que debe ser mucho más), algunos ya en la carcel, y eso sin contar el poder ejecutivo. A la UP comenzó a matarla el primo de José Obdulio, pero el trabajo lo continuaron y lo continúan "los muchachos", que además del negocio del comercio de cocaina, asumieron el proyecto antisubversivo]. Éstos corrieron ante todo por cuenta de Pablo Escobar y sus sicarios como sangrienta represalia contra las Farc, atentando contra quienes el capo de Medellín consideraba sus soportes políticos, cuando se rompió la alianza que de tiempo atrás la guerrilla y él habían puesto en marcha en torno al negocio de la droga. Esa es la verdad y la inculpación al Estado, una maniobra de colectivos de abogados y ONG colombianas y extranjeras especializadas en esta forma de guerra jurídica al servicio de las Farc. [Que mala leche y qué falta de respeto acusar a la Asociación de Víctimas de Crímenes del Estado de estar al servicio de las Farc, qué metodo ruin, qué estilo totalitario!]

Finalmente, la inmensa protesta del 4 de febrero tuvo como detonador emocional los desgarradores testimonios de los secuestrados y se dirigió contra una organización terrorista bárbara y vigente que todavía mantiene en las selvas, en condiciones inhumanas, a 700 rehenes. Tal no es el caso de las Autodefensas, cuyos dirigentes entregaron sus armas, están presos y han confesado sus crímenes. Su antiguo y mortífero poder desapareció. No vale la pena gastar suelas de zapato para expresar rechazo a un mal erradicado. [Muchos elementos totalitaristas: "no hay conflicto", "no hay crimenes de Estado", "no hay victimas", y el nuevo: "no hay paramilitares". Ahora se llaman Aguilas Negras, captadores del ahorro público, y en un par de años cuando estén en la calle, Ministro Mancuso, Asesor 40 y Embajador Macaco]

Si a las razones atrás aducidas se suma la sospecha bien fundada de que amigos de las Farc promueven la marcha del 6 de marzo, la sociedad civil que invadió como nunca calles y plazas de Bogotá, Medellín y Cali, y de 150 ciudades más en el mundo, el 4 de febrero, no va a responder a su llamado. [Qué doble moral viejo mala leche. La Asociación de Víctimas de Crímenes del Estado ha rechazado claramente el apoyo y la participación de grupos armados en la manifestación civil del 6. Pero la otra marcha, la convocada por Mancuso, esa sí es es un clamor emocionante y desgarrado que debe ser atendido sin demora!]

Todo lleva a pensar que el 6 de marzo desfilarán, entonces, los mamertos de siempre, los sindicalistas que obedecen a sus consignas, los más recalcitrantes opositores del Gobierno, uno que otro idiota útil, uno que otro despistado y, de pronto, un Polo Democrático que últimamente ha perdido su brújula y no sabe cómo ocultar discrepancias domésticas, aparte de la influencia que sobre sus dirigentes pueda ejercer nuestro vecino, el peligroso líder de la boina roja que gobierna en Venezuela. Los demás -es decir, la inmensa mayoría de los colombianos- nos quedaremos en casa.

[La inmensa mayoría de los colombianos está programada para creerse tus sofismas totalitarios, que a punta de repetición se van volviendo "la verdad". El peligroso no es Chavez, el peligroso es Mr. Danger y su nación devastadora: el desesperado Imperio Decadente. Peligroso es el capitalismo, sistema fracasado, que amenaza con borrar la vida del planeta. Y peligroso eres tú, viejo mala leche, que con tu veneno contribuyes a que las cosas sean como son.]

Mayu Pankara

Confesiones del doctor Jorge 40

Ya confesaron 20.000 muertos. Ahora el señor 40 nos proporciona este otro dato. Imaginen lo que no será confesado!

La pregunta es esta: por qué a los “colombianos de bien”, a los “buenos”, al “80%”, estos señores y sus organizaciones no les generan la misma repulsión que las odiadísimas FARC, que en todo caso y llevandoles las cuentas de sus atentados contra civiles, no han matado en cuarenta años lo que Castaño mandaba matar en un mes.

Si alguien aun tiene dudas, por favor siga este link que lo lleva a la página del seguimiento hecho a “los muchachos” por la revista Semana. No se necesita sacar la información de rebelion.org o de Indymedia: la misma prensa burguesa institucionalista basta.

Mayu Pankara

Carlos Castaño ordenó a su hombres provocar ‘mil bajas’ al enemigo en 15 días, reveló ‘Jorge 40′

(El Tiempo, febrero 20 de 2008)

El ex jefe paramilitar, en su declaración de ayer ante Justicia y Paz, dio detalles de una de las masacres más sangrientas de la Costa: la de Playón de Orozco (Magdalena), donde murieron 30 personas.

La matanza, ocurrida el 9 de enero de 1999, estuvo enmarcada, según dijo, por la directriz de Castaño.

“Ninguno estuvo de acuerdo con esa orden, pero la dio y había que cumplirla. La masacre la ejecutaron hombres bajo mi mando”, relató.

La orden, según ‘40′, fue interpretada por otros jefes de las Auc como una retaliación contra las Farc porque el 28 de diciembre de 1998 se tomaron a sangre y fuego el campamento madre de los ‘paras’ en el Nudo del Paramillo, donde estaba Castaño.

Al admitir su responsabilidad, ‘40′ se volvió a meter, como el martes, con el ex presidente Belisario Betancur. “Acepto estos hechos aplicando la cadena de mando, que ojalá también llegue al presidente Betancur con relación al Palacio de Justicia”.

Habló de la creación, en junio de 1999, del movimiento “político-militar Clamor Campesino Caribe (C-3)”. Debía eliminar a políticos que según las Auc fueran corruptos. Duró poco, según afirmó ‘40′, porque el llamado ‘Grupo de los 6′ que asesoraba a Castaño le recomendó desarticularlo.

BARRANQUILLA

Víctimas de crímenes de estado

Por: Camilo González Posso

(El Tiempo, 20 de febrero de 2008)

La convocatoria a la marcha del próximo 6 de marzo ha despertado apoyo en todas las esferas de la sociedad, pero todavía no se desencadena el momentum que llevó el 4 de febrero a varios millones de personas a la calle, ni el concurso institucional de los medios de comunicación con avisos diarios de cuenta regresiva, editoriales y comerciales autopautados. En esta ocasión el gobierno ha tomado distancia de la convocatoria anotando que garantizará el derecho a la protesta, pero que no comparte sus términos “que sindican al gobierno de una política criminal”. Otros más radicales ha salido a rechazar la marcha e incluso han señalado que es una trampa de las FARC o como mínimo que le hace el juego.

Ni el hecho que la organización convocante se denomine Comité de Víctimas de Crímenes de Estado, ni el que se llame a apoyarlos a ellos y a los que han sido violentados por los paramilitares, significa un enjuiciamiento directo al gobierno de Alvaro Uribe, pero es claro que pone el punto en la llaga sobre la responsabilidad del Estado por la violación de derechos humanos, por la acción de agentes suyos o por complicidad y omisión en crímenes atroces.
La respuesta, entonces no puede ser que la guerrilla es la responsable o que comparte la responsabilidad con otros grupos al margen de la ley. La parte de responsabilidad de la guerrilla no está en discusión y así lo señalaron las marchas del 6 de febrero.
El tema es si hay o no víctimas de crímenes de Estado y si el paramilitarismo y sus víctimas fatales, desaparecidos, desplazados, etc, están conectados con una responsabilidad estatal. Más aún si el Estado debe garantizar los derechos de esas víctimas, incluida la reparación integral.

El inevitable José Obdulio Gaviria, que actúa como ideólogo del Presidente, ha dicho que puede hablarse de casos de víctimas de funcionarios en tanto personas que han cometido delitos, pero no por ello de crímenes de Estado o de responsabilidad Estatal. Pero esa teoría choca con sentencias de las cortes que han fallado no solo en contra de funcionarios sino que han obligado al Estado a indemnizar, como se ilustra con las sentencias de la Corte Interamericana relativas a los “19 comerciantes”, Mapiripan y otras. Para poner el asunto en otros términos: La Fiscalía ha informado de la existencia de más de 30.000 personas sin identificar en fosas comunes, la mayoría de ellas víctimas de paramilitares. Solo en Putumayo estima ese organismos estatal que hay 3.000 por desenterrar. Autoridades civiles y militares de esa región han sido implicadas por tolerancia o colaboración con hechos de esta naturaleza, incluido el desplazamiento forzado, y esto ocurre no solo en Putumayo sino en Antioquia, Meta, Casanare, Norte de Santader, Nariño, etc, etc. ¿Es equivocado hablar de responsabilidad estatal en esa historia? ¿La verdad histórica que se está documentando desde varias instancias estatales, como la Comisión de Reparación y Reconciliación, tendrá ese enfoque de omisión?

Es una discusión de fondo que seguirá después del 6 de marzo y que no afecta la opción de los colombianos que han decidido en esta ocasión salir a exigir los derechos de varios millones de víctimas de crímenes de paras y de agentes estatales, sin declinar el reclamo por todas las víctimas, incluidas las de la guerrilla, que esperan que se detenga la guerra y se honre la reparación y la garantía de no repetición.

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6 de marzo

Reproducimos la columna de Ivan Cepeda Castro, vocero de los convocantes, sobre la marcha del 6 de marzo (El Espectador, 16 de febrero de 2008 [fuente]):
“La demostración ciudadana del 6 de marzo por los derechos de las víctimas de los paramilitares, los parapolíticos y los agentes del Estado comprometidos en violaciones de derechos humanos, no sólo no cuenta con poderosos recursos económicos y mediáticos.

Se enfrenta además a las mentiras del Gobierno, las amenazas de los grupos paramilitares, y la manipulación de la agencia de noticias Anncol. Como si todo esto fuera poco, comienzan a registrarse presiones en determinadas empresas e instituciones tendientes a impedir la participación en los actos programados.

Esta semana, la Unión Sindical Obrera denunció que los directivos de Ecopetrol advirtieron a sus empleados que quienes no concurran a su puesto de trabajo el día 6 de marzo serán sancionados. La misma empresa convocó a su personal a participar en la marcha del 4 de febrero. En una de las sedes de la Universidad Libre de Bogotá aparecieron anuncios públicos llamando a estudiantes y profesores a no participar el 6 por “razones de seguridad y de orden público”.

Los actos del 6 de marzo no responden a un ánimo revanchista en relación con la manifestación del 4 de febrero. Su convocatoria no surgió como respuesta reactiva e improvisada. Desde hace más de dos décadas las asociaciones de víctimas y las organizaciones de derechos humanos vienen trabajando para que la sociedad colombiana reconozca la existencia de crímenes como la desaparición forzada, las ejecuciones extrajudiciales, el genocidio, el desplazamiento forzado, etc. Tampoco se trata de un acto excluyente.

El 6 de marzo en la Plaza de Bolívar se leerá un llamamiento firmado por organizaciones de víctimas de la guerrilla y de crímenes de Estado en el que se condenan todos los crímenes contra la humanidad. La manifestación convocada hace parte del legítimo derecho a exigir que la sociedad colombiana reconozca con la misma convicción a todas las víctimas, y se manifieste con la misma decisión contra todas las formas de violencia. Que un grupo de ciudadanos convoque a una demostración pública de estas características no debería suscitar tantos ataques y manipulaciones. Lo que demuestran esos hostigamientos es cuán lejos estamos aún como sociedad de los hábitos democráticos.

A pesar de todos estos ataques y obstáculos, las centrales obreras, algunos de los partidos políticos, emisoras radiales, el periódico El Espectador, varios columnistas de opinión y muchos ciudadanos han respaldado la iniciativa. No sé cuántas personas salgan a la calle el 6 de marzo de 2008. Espero que sean muchas. Quienes lo hagan estarán cumpliendo con el deber constitucional de defender los derechos humanos. Pero además, dadas las difíciles circunstancias en las que se realiza esta jornada de homenaje a las víctimas, estarán llevando a cabo un acto de elevado sentido ético. En medio de un creciente ambiente de intolerancia y discriminación, ejercerán su derecho a manifestarse públicamente.

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Una de las acusaciones que me han formulado en estos días es que nunca he condenado las acciones del frente ‘Manuel Cepeda’. Quiero citar lo que escribí en esta columna de opinión el 17 de marzo de 2007: “He condenado en múltiples oportunidades las acciones en las que grupos guerrilleros atentan contra la vida y la dignidad de las personas, y en particular, el secuestro convertido en industria de comercio con seres humanos. Con esa misma verticalidad condeno las acciones que realiza el mal llamado frente ‘Manuel Cepeda’, que han costado la vida de civiles en atentados dinamiteros. Una sociedad justa y democrática, como la que quería mi padre, no se construye a punta de atentados indiscriminados contra la población civil”.

Carimagua inc.

Columna de Alfredo Molano (El Espectador, 16 de febrero de 2008) [fuente]

Más claro no canta un gallo. Los señores empresarios emprendedores y sus amigos irregulares llevan ya dos décadas haciendo una verdadera contrarreforma agraria y trayendo progreso a punta de motosierra. Ahora, hece unos años, tal vez por algunos más, cuentan con un gobierno totalmente identificado y comprometido con sus proyectos y puntos de vista. La columna de Molano:

“Con el pecho aún henchido de patriotismo y con varias capas de protector solar en la cara después de la marcha del 4 de febrero, el Ministro de Agricultura se dispuso con ese tonito pedagógico de seminario menor que ha copiado de su mentor, el señor Presidente, a explicarnos que los grandes inversionistas seguirán siendo para el Gobierno los privilegiados de siempre y que los desplazados deberán reconvertirse en peones de sus haciendas.

En buena hora la Procuraduría y el senador Robledo se le atravesaron al ministro y pusieron las cosas en su sitio. Carimagua es en realidad una chichigua de 17.000 hectáreas englobadas en el proyecto estrella de colonización uribista bautizado como Recuperación de la Alta Orinoquia, que busca poner en los bolsillos de megaempresarios la bobería de 6’400.000 hectáreas entre los ríos Orinoco, Meta, Vichada y Manacacías, y que el señor Presidente presume despobladas —aun de desplazados—, pero donde viven de esas “tierras ácidas” 54 resguardos indígenas y miles de campesinos y colonos.

La Embajada de Colombia en Japón hizo en 2005 el lanzamiento del proyecto en Tokio, exaltando la fertilidad del suelo y las posibilidades tan rentables que ofrecían las tierras para cosechar palma, caucho, madera y, además, producir oxígeno, un plus que se negocia en Bolsa. No fue un acto, fue una feria. Uribe le echó el cuento a Bush y a Bill Gates, mientras el embajador colombiano embaucaba a Gunter Pauli, de la Fundación Zeri, comerciante de oxígeno; a la firma Daiwa House, negociadora de aguas, y a la Cargill, la mayor comercializadora de granos del mundo. Y, como si fuera poco, al más poderoso banco norteamericano, el J. P. Morgan Chase, mercader de acero y de guerras.

Para mostrar al mundo que el proyecto no era embuste, Incoder le tituló al senador uribista Habib Merheg; a su secretaria; a su abogado y a una docena de sus seguidores, 18.000 hectáreas, y cedió a la Fuerza Aérea Colombiana 61.500 hectáreas –un predio cuatro veces más grande que Carimagua– para instalar un campo de entrenamiento de bombardeos y un gran proyecto de “desarrollo social” para “emplear personas que han sido afectadas por el conflicto y en primera línea por nuestros soldados y policías discapacitados, nuestros oficiales y suboficiales”. (¿Qué pensará Venezuela de esta punta de lanza a pocos kilómetros de la frontera?)

De todos modos, el Gobierno está encartado con Carimagua, que fue un centro experimental de primera importancia, dirigido y financiado por el CIAT y el ICA hasta por allá a mediados del 90, cuando la guerrilla se tomó la sede, destruyó laboratorios y se llevó unos carros. El Gobierno optó entonces por entregar el predio al Fondo Ganadero del Huila en condiciones que la Procuraduría está en mora de investigar. Después todo proyecto ha fracasado, salvo la pista aérea utilizada por antinarcóticos y la base militar con 600 efectivos, que no son los mismos terrenos donados a la FAC. En Carimagua las construcciones están medio destruidas; la biblioteca –llena de informes técnicos valiosos–, enmohecida; las carreteras enmontadas y ni qué decir de los experimentos en pasto, sorgo y marañón. ¿Qué hacer con esas 17.000 hectáreas?

En el exterior –de dientes para afuera– se destinaron a los desplazados para atraer recursos y lavarse las manos; en el interior, como se sabe, se las quiso entregar el Gobierno a los palmicultores, caucheros –¡otra vez los caucheros!– y a los aserradores, que han arrasado nuestras selvas, ofreciéndoles todo tipo de gabelas tributarias. La Procuraduría brincó a tiempo y la opinión pública se enteró de manera práctica y tangible de la política agraria del gobierno de Uribe: conceptualmente hablando –subrayo, conceptualmente–, es el mismo modelo patentado en el Urabá chocoano por el ‘Alemán’, o por ‘Jorge 40’ en las tierras del Cesar: desplazar a los pobres para meter a los ricos.

En el Vichada, el trabajo de sacar indígenas y colonos de sus tierras lo ha hecho el Señor Cuchillo, jefe todopoderoso de los paramilitares que continúa prestando importantes servicios a la causa de la seguridad regional. Mirada en conjunto, la política agraria de los últimos gobiernos ha sido en la práctica una obra en tres actos: primer acto, entrada de los paramilitares motosierra en mano y desplazamiento de campesinos; acto segundo, negociación con los paramilitares, y acto final, entrega de tierras a grandes inversionistas.”