Archivos para 21/02/08

No que ya no existían?

Guerra entre paramilitares? Zonas controladas por paramilitares? “Guerra entre gente de ‘Macaco’, ‘don Berna’ y ‘don Mario’ por los corredores del narcotráfico”? Pero si el Lider Supremo y el primo de Pablo han dicho muchas veces que paramilitares ya no hay!

(Por qué el señor Mancuso recibirá 50 visitas diarias? Será que está haciendo negocios? O será que está gestionando desde ya alguna candidatura para lanzarse ahorita que salga de la carcel hecho todo un colombiano de bien? Ya me estoy imaginando el titular en Paracol: “el señor Mancuso se dejó picar por el bicho de la (para)política”).

Mayu Pankara

Guerra entre paramilitares estaría detrás de asesinato de hermano de ‘El Alemán’

(El Tiempo, 2o de febrero de 2008)

Lázaro Rendón, que no tenía antecedentes criminales, fue sacado de su casa en Cáceres (Antioquia) por un grupo de 30 hombres encapuchados. Su muerte sería una venganza contra su familia.Las primeras versiones que tienen los organismos de inteligencia señalan que el grupo, armado con fusiles, llegó preguntando por Daniel Rendón Herrera, ‘don Mario’, hermano de Freddy Rendón, el ‘Alemán’, ex paramilitar preso en la cárcel de Itagüí.

‘Don Mario’ se ha convertido en un nuevo poder en el mundo de la mafia y las bandas emergentes.

A pesar de los antecedentes de sus dos hermanos, Lázaro Rendón, de 51 años, se mantenía alejado del mundo de la guerra y la criminalidad. El cadáver fue encontrado el domingo por pescadores flotando en aguas del río Cauca.

Hace un mes, según fuentes de la zona, Rendón había llegado desde San Pedro de Urabá, la región en la que el ‘Alemán’ mandó hasta hace menos de dos años y donde ahora ‘Mario’ empezó a afianzar su imperio criminal.

Lo que los investigadores del caso no entienden es por qué se trasladó a una zona del bajo Cauca antioqueño en donde todavía hay control de ‘Macaco’, uno de los jefes ‘paras’ que, supuestamente, están en conflicto con el ‘Alemán’.

“A esa zona solo se puede ingresar por un ferri que atraviesa el río y este es manejado por desmovilizados -dijo un oficial de la Policía. Así que cualquiera que busque ingresar a esa zona está plenamente identificado desde antes”.

La Policía tiene información de una guerra entre gente de ‘Macaco’, ‘don Berna’ y ‘don Mario’ por los corredores del narcotráfico.

¿Conexión con crimen en Bogotá?

Un informante, cuyo testimonio es valorado por la Fiscalía, aseguró que un hombre asesinado cuando entraba a Bogotá hace dos semanas era ‘Pacho Casanare’, muy cercano a Castaño y cuyo rastro se perdió hace más de cuatro años.

‘Casanare’ fue una de las últimas personas que hablaron con Castaño, según lo reconocieron algunos ex ‘paras’. Con él consultó la posibilidad de someterse a la justicia de Estados Unidos y manejaba información sobre sus cuentas personales y contactos.

“‘Pacho’ se iba a los dos días (del asesinato de Castaño) para Londres a llevarles 10.000 dólares a la primera mujer y a los hijos de Carlos”, contó una fuente que, sin embargo, expresó dudas sobre la identidad de la persona asesinada en Bogotá.

MEDELLÍN Y BOGOTÁ

Confesiones del doctor Jorge 40

Ya confesaron 20.000 muertos. Ahora el señor 40 nos proporciona este otro dato. Imaginen lo que no será confesado!

La pregunta es esta: por qué a los “colombianos de bien”, a los “buenos”, al “80%”, estos señores y sus organizaciones no les generan la misma repulsión que las odiadísimas FARC, que en todo caso y llevandoles las cuentas de sus atentados contra civiles, no han matado en cuarenta años lo que Castaño mandaba matar en un mes.

Si alguien aun tiene dudas, por favor siga este link que lo lleva a la página del seguimiento hecho a “los muchachos” por la revista Semana. No se necesita sacar la información de rebelion.org o de Indymedia: la misma prensa burguesa institucionalista basta.

Mayu Pankara

Carlos Castaño ordenó a su hombres provocar ‘mil bajas’ al enemigo en 15 días, reveló ‘Jorge 40′

(El Tiempo, febrero 20 de 2008)

El ex jefe paramilitar, en su declaración de ayer ante Justicia y Paz, dio detalles de una de las masacres más sangrientas de la Costa: la de Playón de Orozco (Magdalena), donde murieron 30 personas.

La matanza, ocurrida el 9 de enero de 1999, estuvo enmarcada, según dijo, por la directriz de Castaño.

“Ninguno estuvo de acuerdo con esa orden, pero la dio y había que cumplirla. La masacre la ejecutaron hombres bajo mi mando”, relató.

La orden, según ‘40′, fue interpretada por otros jefes de las Auc como una retaliación contra las Farc porque el 28 de diciembre de 1998 se tomaron a sangre y fuego el campamento madre de los ‘paras’ en el Nudo del Paramillo, donde estaba Castaño.

Al admitir su responsabilidad, ‘40′ se volvió a meter, como el martes, con el ex presidente Belisario Betancur. “Acepto estos hechos aplicando la cadena de mando, que ojalá también llegue al presidente Betancur con relación al Palacio de Justicia”.

Habló de la creación, en junio de 1999, del movimiento “político-militar Clamor Campesino Caribe (C-3)”. Debía eliminar a políticos que según las Auc fueran corruptos. Duró poco, según afirmó ‘40′, porque el llamado ‘Grupo de los 6′ que asesoraba a Castaño le recomendó desarticularlo.

BARRANQUILLA

Víctimas de crímenes de estado

Por: Camilo González Posso

(El Tiempo, 20 de febrero de 2008)

La convocatoria a la marcha del próximo 6 de marzo ha despertado apoyo en todas las esferas de la sociedad, pero todavía no se desencadena el momentum que llevó el 4 de febrero a varios millones de personas a la calle, ni el concurso institucional de los medios de comunicación con avisos diarios de cuenta regresiva, editoriales y comerciales autopautados. En esta ocasión el gobierno ha tomado distancia de la convocatoria anotando que garantizará el derecho a la protesta, pero que no comparte sus términos “que sindican al gobierno de una política criminal”. Otros más radicales ha salido a rechazar la marcha e incluso han señalado que es una trampa de las FARC o como mínimo que le hace el juego.

Ni el hecho que la organización convocante se denomine Comité de Víctimas de Crímenes de Estado, ni el que se llame a apoyarlos a ellos y a los que han sido violentados por los paramilitares, significa un enjuiciamiento directo al gobierno de Alvaro Uribe, pero es claro que pone el punto en la llaga sobre la responsabilidad del Estado por la violación de derechos humanos, por la acción de agentes suyos o por complicidad y omisión en crímenes atroces.
La respuesta, entonces no puede ser que la guerrilla es la responsable o que comparte la responsabilidad con otros grupos al margen de la ley. La parte de responsabilidad de la guerrilla no está en discusión y así lo señalaron las marchas del 6 de febrero.
El tema es si hay o no víctimas de crímenes de Estado y si el paramilitarismo y sus víctimas fatales, desaparecidos, desplazados, etc, están conectados con una responsabilidad estatal. Más aún si el Estado debe garantizar los derechos de esas víctimas, incluida la reparación integral.

El inevitable José Obdulio Gaviria, que actúa como ideólogo del Presidente, ha dicho que puede hablarse de casos de víctimas de funcionarios en tanto personas que han cometido delitos, pero no por ello de crímenes de Estado o de responsabilidad Estatal. Pero esa teoría choca con sentencias de las cortes que han fallado no solo en contra de funcionarios sino que han obligado al Estado a indemnizar, como se ilustra con las sentencias de la Corte Interamericana relativas a los “19 comerciantes”, Mapiripan y otras. Para poner el asunto en otros términos: La Fiscalía ha informado de la existencia de más de 30.000 personas sin identificar en fosas comunes, la mayoría de ellas víctimas de paramilitares. Solo en Putumayo estima ese organismos estatal que hay 3.000 por desenterrar. Autoridades civiles y militares de esa región han sido implicadas por tolerancia o colaboración con hechos de esta naturaleza, incluido el desplazamiento forzado, y esto ocurre no solo en Putumayo sino en Antioquia, Meta, Casanare, Norte de Santader, Nariño, etc, etc. ¿Es equivocado hablar de responsabilidad estatal en esa historia? ¿La verdad histórica que se está documentando desde varias instancias estatales, como la Comisión de Reparación y Reconciliación, tendrá ese enfoque de omisión?

Es una discusión de fondo que seguirá después del 6 de marzo y que no afecta la opción de los colombianos que han decidido en esta ocasión salir a exigir los derechos de varios millones de víctimas de crímenes de paras y de agentes estatales, sin declinar el reclamo por todas las víctimas, incluidas las de la guerrilla, que esperan que se detenga la guerra y se honre la reparación y la garantía de no repetición.

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La otra marcha

Por HERNANDO GÓMEZ BUENDÍA
Son las motosierras, las cabezas cortadas para jugar al fútbol, los cuerpos recortados para ahorrar trabajo, los machetazos para no gastar balas. Son las niñas violadas, los niños masacrados, las casas incendiadas, los 4 millones de hectáreas usurpadas, los 3 millones de campesinos echados como perros. Son Mapiripán, Chengue, Mejor Esquina, Barcelona, El Aro, La Negra, el Alto Naya, Honduras, Pueblo Bello, Las Tangas, Buenos Aires, El Salado, La Granja, La Chinita. Son la Unión Patriótica, Carlos Pizarro, Bernardo Jaramillo, Jaime Garzón, es Mario, es Elsa. Son 15.000 asesinatos, 1.800 masacres, cientos de fosas ocultas, 3.000 desaparecidos.Son crímenes de lesa humanidad, o crímenes que niegan el ser humano en cada uno de nosotros. Por eso, asistir a la marcha del 6 de marzo es un acto puro de moralidad, una expresión colectiva y simbólica de nuestra dignidad como seres humanos.La misma dignidad que se expresó en la marcha del 4 de febrero, cuando unos 8 millones de colombianos en 140 países salimos a protestar contra los asesinatos, los collares-bomba, las pipetas, las minas, los secuestros, las cadenas y las bombas de las Farc. Son crímenes de lesa humanidad, que por eso merecen el repudio de la humanidad.

No se trata de comparar. Y no es lícito comparar. Un crimen nunca puede justificar otro crimen, porque entonces ninguno sería un crimen —y habríamos renunciado a ser humanos—. Así que, desde el punto de vista moral, los mismos 8 millones de colombianos que marchamos en febrero tenemos el deber de hacerlo en marzo.

Pero no hay que ser un genio para saber que a la marcha del 6 de marzo no asistirán 8 millones de colombianos, y tal vez ni siquiera un millón de colombianos. Es porque esos eventos multitudinarios no son —como deberían ser y como a la gente le dicen que son— actos morales puros, sino que además son actos mediáticos y actos políticos.

Los medios son el único lugar donde las multitudes se crean, se organizan y se expresan, y por tanto la marcha de febrero no habría sido sin la supercampaña de los medios en contra de las Farc. Pues resulta que en los medios decisivos no hay la misma claridad ni hay el mismo entusiasmo en condenar los horrores de las ‘autodefensas’ (y es elocuente que así las llamen).

¿O es que de veras cree usted que los canales privados, las radiocadenas y el periódico de Bogotá van a dedicar iguales horas extras y otra página diaria a organizar otra megamarcha contra los ‘paras’?

Lo cual me trae a la marcha como un acto político, como expresión de acuerdo o desacuerdo con una cierta manera de concebir y gestionar los intereses públicos. Y aquí nos encontramos con una asimetría inocultable: en tanto la política de mano dura en contra de las Farc tiene el apoyo de tirios y troyanos, la política de mano blanda respecto de los ‘paras’ es el asunto más controvertido de este megagobierno.

Los hechos son tozudos. Llevamos ya 6 años de un Presidente dedicado con sus ministros y sus consejeros a buscar un camino legal para indultar a los señores de Ralito y sus miles de ‘muchachos’. Hay una Ley de ‘Verdad, Justicia y Reparación’, pero es la verdad que le convenga contar a cada ex comandante, la justicia en cárceles que no lo son tanto y la reparación en fincas para ser entregadas a grandes palmicultores.

Los hechos son tozudos, pero las percepciones son todavía más tozudas. La gente —la mitad de la gente, dicen las encuestas— piensa que las autodefensas se justifican y uno de cada tres colombianos piensa que ellas deben perseguir a las guerrillas. Es lo que oigo decir en las tertulias: que a la marcha de marzo no hay que sumarse porque los ‘paras’ no son tan malos, porque son un mal necesario, porque pagaron sus penas, porque se acabaron, porque la Farc invitan o a las Farc les conviene, porque atacar a los ‘paras’ es atacar al Ejército y es atacar al presidente Uribe.

Todo lo cual en mi opinión confirma que el nuestro es un país bastante confundido.

www.hernandogomezbuendia.com